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Santa Fe - La Historia en Fotos 8

SANTA FE, LA HISTORIA EN FOTOS L OS FOTOGRAFOS Louis Jacques Mandé Daguerre desarrolló el primer procedimiento fotográfico practicable...


SANTA FE, LA HISTORIA EN FOTOS

LOS FOTOGRAFOS

Louis Jacques Mandé Daguerre desarrolló el primer procedimiento fotográfico practicable que en su honor se llamó daguerrotipo y fue dado a conocer por la Academia de Ciencias de París el 15 de agosto de 1839. Pero el primero un tomar una fotografía fue Nicéphore Niépce en 1824 y, ambos asociados, realizaron durante años experimentos para mejorar el revelado.




Flia. Lutsch, fotografiada por Garcilaso. En el retrato, Lutsch ya fallecido Fue el inglés Williams Henry Fox Talbot que inventó un sistema a base de negativo y positivo que permitía la posibilidad de copias en número ilimitado.

En Santa Fe, las primeras fotografías aparecen en 1860 y los pioneros son Tappa y Lutsch. Más tarde vendrían Olivera, Rodríguez, Sarrat, Garcilazo, Peña; y más cerca a nuestro tiempo Torres, Silvestrini, Valenti, Kessler, Birri, Platini, entre otros.
Pedro Tappa: llega a nuestra ciudad en 1860 y se dedica a plasmar distintos ámbitos de Santa Fe en sus fotografías, como así también acontecimientos y personajes. 
Augusto Lutsch: Nació en Alemania 1856 y se instala con su propio estudio en calle Comercio 628 a fines del siglo pasado. Sus trabajos tenían un toque personal que le mereció renombre y varios premios.

Manuel Garcilaso: Nació en Coronda el 11 de diciembre de 1876. Después de la muerte de Lutsch, Garcilaso hereda su estudio y deja para la posteridad trabajos que reflejan la vida cotidiana, acontecimientos sociales y políticos y las primeras fotos coloreadas. Falleció en Santa Fe el 17 de Enero de 1941.

LA FOTOGRAFÍA EN SANTA FE: 1860 - 1960:
FOTÓGRAFOS DESTACADOS
FOTOGRAFO
PERIODO DE ACTUACION
DIRECCION
Pedro Tappa
1860-1890
Comercio 36 - Comercio 28 San Gerónimo 254
Augusto Lutsch
1885-1910
San Gerónimo 186 - Comercio 569 - Comercio 628
Olivera
1889
San Jerónimo 254
Pedro Ferrari
1895
Vera 260 - Humberto 1° 271
Clodomiro Rodríguez
1890-1900
San Gerónimo 538
Martínez y Casa Demont
1895
San Luis 315
Molina Domenech
1895-1900
Corrientes 289 - San Gerónimo 543
Virginio Pozzi
1898-1932
Humberto 1° 284
Marcelino Sarrat
1900-1910
Mendoza 173
Juan Dix
1900
25 de Mayo 361
Vicente Pascual
1900-1945
San Luis 334 y Rivadavia 370
Manuel Garcilaso
1900-1940
Hereda el estudio de Lutsch
Luis Lutsch
1917
Mendoza 179
Silvestrini
1920
25 de Mayo 2784
José Torres
Década/1930
San Martín 2664/86
Carlos González Acha
Década/1940
San Martín 2073
Casa Valenti
1940-1960
San Martín 2113/2020
Pascacio Peña
1940-1960
San Martín 2243
MANUEL GARCILASO 


La vida del fotógrafo que siguió los pasos de Augusto Lutsch y Pascacio Peña concluyó.


1908 - Avenida Rivadavia


1908 - Edificio del Ferrocarril Santa Fe, hoy Terminal de Ómnibus, demolido en 1962
Material cedido por Lilian Romero Garcilaso de David




En 1908 se elegía este tipo de postales para demostrarle a la persona que se quería,
el amor que por ella se sentía. Colección Garcilaso.


1908 – Fotografía de Manuel Garcilaso dedicada a quien luego fue su esposa María Clara Mutto.


Manuel Garcilaso -argentino, nacido el 11 de Diciembre de 1876 en Coronda, provincia de Santa Fe- ingresa como aprendiz de fotógrafo en 1886 a la Casa de Viena de Augusto Lutsch, quien firma los trabajos hasta 1910, aunque la autoría de muchos de la última etapa -como algunos relativos a la inundación de 1905- pertenezcan a Garcilaso, según confidencias de sus descendientes que poseen otras tomas de las mismas esquinas e idénticos transeúntes y lavanderas.
Cuando en 1910 su maestro se retira, Garcilaso queda a cargo del prestigioso atelier cuya notoriedad usufructúa.
En 1915 es premiado en un concurso nacional. Al año siguiente, en una publicación del Centenario, La Nación Argentina 1816 - 1916 editada por Coni, se compendia la labor de gente destacada en el trabajo pacífico. En Santa Fe dedica una página a Garcilaso. Ese año tiene a su cargo la parte fotográfica del Album de Lehmann editado en ocasión del Centenario.
Por su mirada se mira oficialmente la ciudad. Sus tomas -como las de Lutsch- son formadores de identidad. En la edad de oro de la tarjeta postal, originalmente con tarifa bonificada, las vistas urbanas de Garcilaso (iglesia de Guadalupe, Puerto, Plaza San Martín priorizando el flamante Consejo de Educación, Casa de Gobierno, Banco Nación) se editan en los talleres de Colmegna, Colombo y más tarde Castellví.
En las primeras décadas del siglo XX es muy intensa la vida cultural. Se prefiere el teatro social, de denuncia. No cesa el flujo de compañías líricas. Siempre hay zarzuelas y operetas en cartelera. Llegan los cortos de Max Linder y la nerviosa plasticidad de Chaplin. Hay gran efervescencia periodística. Gracilaso absorbe este clima, este calor cultural. se abre a la pintura -en el Museo Histórico hay un retrato del Brigadier pintado por él sobre litografía de Pellegrini-; en noviembre de 1927 expone en lasa vidrieras de la casa Cassini una colección de retratos al óleo de caracterizadas figuras santafesinas.
Por la misma época los hermanos Vignetta exponen pinturas de temas cordilleranos en el salón de Garcilaso. Este se interesa por la música lírica, frecuenta a los artistas locales, tiene pasión por las estampillas y a su paciencia filatélica la extiende al estudio, al control minucioso de luces y posturas. Atravesando la sala exposición el cliente ingresa a un vestuario para prepararse con la colaboración de un séquito de retocadores. Finalmente al atelier, con cortinas para graduar la luz, lámparas por doquier, la utilería de Lutsch. Algunas fotos se entregan con coloreadas mejillas y labios -rojo intenso en bocas masculinas infantiles. A veces sus hijas iluminan.
La pose controlada de sus niños que distienden en conexión a adelantos tecnológicos. Garcilaso controla detalles. Llegan marinos de agua dulce. Ya no es tan duro hacerse eterno. Los rostros -a veces- hasta contienen la risa. Juguetes y sillería infantil descomprimen el tiempo de pose, a la vez que ambientan. En comulgantes perdura un tiempo aunque ya no es de rigor, el reclinatorio de brocatto con madroños y a partir del 30 se impone la figura sobre fondo liso.

En cuanto a bodas, a partir de 1910 en Santa Fe, los contratos matrimoniales endogámicos propios del siglo XIX pierden peso. El mercado absorbe inmigrantes enriquecidos (en la 1° Comisión Directiva del Lawn Tennis Club hay apellidos no sureños e intelectuales). La estrategia textual de Garcilaso incorpora posturas de la vida sistemática, dinamiza categorías proxémicas (uno sentado, otro de pie; hombre o mujer, no está cristalizado). Cuando descansa la novia apoya los pies sobre cojín con madroños; el novio sobre alfombra. Esto genera un sentido envolvente, de cuidado pormenorizado. Los guantes masculinos se sostienen en la diestra. Las novias continúan enfundadas en ellos, sin ramo, pequeña cola. Analizando trazos del enunciador, perdura el plano entero, la frontalidad. Cuando apela al dispositivo de la localización espacial para inscribir a los contrayentes, recurre a índices embragadores de fuera de campo para dinamizar. En primera instancia el decorado -paisaje de fronda y nubes- introyecta en el espacio homogéneo de la boda un hálito vivificante, sostenido por marco de ebanistería elaborada. Luego, las miradas. El operador capta parejas relativamente distendidas, conscientes de la trascendencia de la toma pero no envaradas. Entre flashes con magnesio, propicia un diálogo gestual entre los miembros.
Pero también Garcilaso toma encargos de fotografía mortuoria. Cuando fallece el primer obispo de la ciudad documenta a Boneo en el ataúd, y luego su impresionante acompañamiento. A partir de los 30, en que se conforma el interdicto de la muerte, sólo hace fotos de cortejo. Es magistral su fotografía de grupo familiar tan usual en las primeras décadas del siglo XX, que dura hasta la 2° Guerra y se desvanece, cuando profundas transformaciones sociales alteran la vida, los tiempos y los lazos familiares.

Es el último fotógrafo clasista de la ciudad. No hace colaboraciones gráficas, excepcionalmente cubre sociales fuera de estudio. Su fotografía de grupo conservador, de mirada del poder, captura los últimos destellos de un orden social que quiebra a partir de 1945, cuando la hegemonía política pasa de las familias tradicionales a sectores de clase media profesional y dirigencia gremial.
Es el fotógrafo artista (con hijas músicas, nieto pintor). Identifica sus trabajos asentados en cartón oscuro (o natural) con una estampilla marrón o verde con reborde dorado, o marrón con reborde rojo, pegada al reverso, o en el frente sobre el pastpartou. Otras veces aparece en el cartón su nombre en relieve o impreso con letras góticas.
Manuel Garcilaso opera en la casa 21 años como aprendiz de Lutsch y 30 años nominalmente -de 1910 a 1940-. Pero hasta el 17 de enero de 1941 (fecha que muere) continúa diariamente fiscalizando la labor de Pascasio Peña, primero ayudante, luego sucesor. Peña trabaja hasta 1960 en San Martín 2243. Sobrio, usa a veces telón liso o sillones austeros para apoyo. Logra un clima descontracturado, rostros entregados sin opresión. La Casa de Viena que abriera sus puertas en 1885 con Lutsch, cierra su ciclo.
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