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Los Molinos - Estancia La Cautiva

Estancia La Cautiva, Los Molinos. Santa Fe En un antiguo casco de estancia ubicado a unos nueve kilómetros de la localidad de Los Molin... El edificio tiene más de 150 años, se destaca fundamentalmente por su valor histórico y arquitectónico y, constituye uno de los lugares más atractivos del incipiente agroturismo regional

Estancia La Cautiva, Los Molinos. Santa Fe

En un antiguo casco de estancia ubicado a unos nueve kilómetros de la localidad de Los Molinos, se encuentra el primer palacete construido en el sur santafesino a mediados del siglo XIX. 

El edificio tiene más de 150 años, se destaca fundamentalmente por su valor histórico y arquitectónico y, constituye uno de los lugares más atractivos del incipiente agroturismo regional. 
El establecimiento puede ser visitado los fines de semana por medio de excursiones que parten desde la terminal de ómnibus de Casilda. 

El palacete de la estancia La Cautiva tiene una superficie de 600 metros cuadrados y aún preserva su fisonomía de estilo europeo a pesar de las reformas edilicias. 
El lugar todavía conserva las troneras que se utilizaban para defenderse de los malones (ataques de los indígenas). En la cocina del inmueble hay un sótano que conduce a un túnel que, según dicen, tenía salida al río Carcarañá para escapar de los aborígenes, aunque hace unos años su abertura fue cerrada por seguridad. 



Amplias habitaciones, mosaicos y revestimientos europeos, aberturas en roble, columnas, azoteas artesanales y grandes ventanales son algunas de las características estéticas de un sitio poco menos que deslumbrante. También seduce por su arboleda y la variada forestación de su parque, donde sobresale una delicada fuente de cemento con agua. 
Frente del palacete La Cautiva, construido en 1852, pasaba el por entonces Camino Real que conectaba a Buenos Aires con el Alto Perú, por donde transitaron distintos ejércitos nacionales.


HISTORIA

Es así como el teniente de gobernador de Santa Fe Antonio de Vera y Mujica, entre los años 1668 y 1672 -quien tuviera una destacada actuación en la expansión de la frontera norte contra los indios y en mérito a la organización de una expedición militar que expulsó a los portugueses de la Colonia del Sacramento-, recibe de manos del gobernador, en carácter de “merced real”, la propiedad de dos grandes estancias: una ubicada sobre las costas del río Paraná, entre la Bajada San Lorenzo y el arroyo Ludueña, y la otra, que abarcaba cuatro leguas al oeste del río Carcarañá. Por otra parte, compró por su cuenta otra estancia de enorme territorio situada entre el Carcarañá y la Bajada San Lorenzo.

Después de su muerte, su hijo vende, hacia 1719, a la Compañía de Jesús las dos estancias, una de las cuales comprendía a las tierras de La Cautiva, estableciendo una gran explotación denominada San Miguel de la Banda Sur del Carcarañá..

La Estancia San Miguel abarcaba una enorme extensión de campo que llegaba hasta San José de la Guardia de la Esquina y tenía 6 puestos. Se dedicaron a la ganadería y crianza de mulas que comercializaban con el Alto Perú, donde eran utilizadas como animales de carga en las minas de plata de Potosí.

En el año 1767, todos los integrantes de la Compañía de Jesús fueron expulsados de los territorios de España, cambiando de manos sus bienes.


En 1775, Pedro Mihura fue designado por la Junta de Temporalidades de Santa Fe para el parcelamiento con vistas al posterior remate.

Entre algunos de los muchos adquirentes figuran Manuel Ignacio Díez de Andino y el maestre de Campo Domingo Correa, otra parcela por Miguel Gerónimo de Acevedo.

Al fallecer Miguel Acevedo deja como heredero de este predio a su hijo Justo; a él le sucede Anastacio y otros coherederos, quienes a su vez venden las tierras hacia 1858 a Blyth y Bustinza.

La lista de los dueños de esta fracción indica que Melitón Sotomayor, Mariano Cabal y el Banco de Londres y Río de la Plata la habrían adquirido posteriormente.

A partir de 1871 pasa a ser propiedad de Pascual Leguizamón. En 1881, por escritura del 7 de noviembre realizada ante el escribano Javier Maurice, Tomás, Bernardo y Domingo Leguizamón, herederos de Pascual Leguizamón, dividieron las tierras que tenían en condominio, adjudicándosele a Domingo Leguizamón 5.688 hectáreas sobre la base del campo conocido con el nombre de “La Cautiva”.

No se puede precisar la fecha exacta de la construcción de la importante vivienda que conforma el casco; sí sabemos que las principales modificaciones se realizaron en 1908 y estuvieron a cargo del arquitecto D. Bravo.

Dos etapas
Según el arquitecto José Jumilla su edificación se realizó en dos etapas, basándose en los diferentes lenguajes formales utilizados en las fachadas de la casa.

Por otra parte, en la que da al parque ostenta a modo de escudo en el centro de la balaustrada la leyenda “Santa Sofía”, probablemente en honor de la esposa de Domingo Leguizamón, Sofía Alurralde, por lo que habría sido construida a partir de 1881 cuando los hermanos Leguizamón dividieron su propiedad.

En tanto, en la fachada que da sobre el río aparece la denominación “La Cautiva”, que es anterior y, sin embargo, es la que perdura hasta hoy.

En la actualidad, la estancia es propiedad de la familia Bilesio, quienes están realizando la puesta en valor del casco, para ofrecer nuevos y mejores servicios turísticos, la posibilidad de realizar safaris fotográficos, y organizar eventos sociales y empresariales.



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