El pico de demanda eléctrica argentina se mudó a la siesta y recalienta el sistema en verano
El ingeniero José Stella explica por qué la curva energética pasó a concentrarse en el horario diurno, exigiendo a la red en el tramo más agobiante del año. Alerta, además, por aumentos de tarifas y quita de subsidios en medio las altas temperaturas de enero, febrero y marzo.

El calor se hace sentir más durante el día, no solo en grados sino también en wats. Las sofocantes siestas de verano empezaron a demandar al sistema eléctrico más energía que las noches agobiantes. Así se desprende de un informe realizado por el ingeniero, docente y especialista en políticas energéticas, José Stella.

El calor se hace sentir más durante el día, no solo en grados sino también en wats. Las sofocantes siestas de verano empezaron a demandar al sistema eléctrico más energía que las noches agobiantes. Así se desprende de un informe realizado por el ingeniero, docente y especialista en políticas energéticas, José Stella.
En medio de una ola de calor que se apoderó de la primera semana de febrero, el especialista advierte que la demanda eléctrica atraviesa un cambio estructural. La tradicional franja de consumo nocturno se adelantó durante los últimos años hacia el horario diurno, impulsada por el uso masivo de aires acondicionados y sostenido en una política de subsidios energéticos, que el gobierno nacional cambió al comenzar el 2026.
Confort y estrés del sistema
Stella explica que la "curva típica de demanda" —la suma de todo lo que conectamos al sistema— tuvo históricamente su pico máximo a las 22, siendo el tiempo en que la gente volvía a sus casas, encendía las luces y ponía a funcionar electrodomésticos del hogar. Sin embargo, advierte que en los últimos años se fue modificando el dibujo que traza el monitoreo diario de CAMMESA, la administradora del mercado eléctrico mayorista.
Estima que hace una década se empezó a dar un corrimiento en el consumo máximo de energía: “Los informes del 2007 hasta la fecha muestran que el pico se fue corriendo a las 15 y que es mucho mayor que en la noche”. Y sitúa entre las causas a la "demanda confort", impulsada por el acceso y uso intensivo de equipos de climatización como los aires acondicionados para mantener condiciones interiores a salvo de las temperaturas externas, lo que tensiona las redes eléctricas.

En Argentina hay cerca de 16 millones de usuarios residenciales según el último censo, que representan cerca de la mitad del consumo, que complementan oficinas, comercios e industrias. "Todo el sistema eléctrico —generación, líneas de alta tensión, líneas de distribución, transformadores— tiene que abastecer esa demanda de potencia”, apunta Stella.
En ese punto hace una distinción importante para tomar dimensión: potencia no es lo mismo que energía. "La potencia es la cantidad de artefactos enchufados al mismo tiempo; mientras que la energía es el tiempo que están prendidos que se mide en kilowatt hora. Es decir, podés gastar poca energía en el mes, pero si a las tres de la tarde prendés cuatro aires juntos, exigís mucha potencia. Multiplicado por miles de hogares, termina por estresar el sistema aguas arriba para abastecer tanta demanda junta".
Para entender la magnitud, el especialista aporta números y ejemplos: "En un día de calor extremo, la demanda a las tres de la tarde puede alcanzar los 26.110 megavatios de potencia, mientras que a la noche baja a 23.500. Esa diferencia de casi 3.000 megas es como tener que poner en marcha la capacidad de nueve centrales como Atucha solo para cubrir el excedente de la siesta".
Subsidios y educación energética
El especialista vincula el cambio en la curva de demanda con la política de subsidios que sitúa en 2005. Según su lectura, la compensación en el costo de la electricidad dejó dos herencias: más aires acondicionados baratos con una modificación de hábitos. "El abaratamiento de los equipos incentivó la compra en los últimos años, pero dejó de lado el criterio de consumo, porque lo normal pasó a ser que si me puse en gastos por un aire, lo prendo porque no voy a pasar calor, más allá de lo que llegue de luz"
Stella prevé que el consumo puede empezar a ordenarse cuando el precio “entre al bolsillo”, pero mientras tanto plantea que el sistema de medición no ayuda para que la transición sea menos caótica. "Vos consumís ahora porque tenés calor… pero la factura te va a llegar en dos meses, con los aumentos acumulados, el consumo más alto y posiblemente sin subsidios".
Confort y estrés del sistema
Stella explica que la "curva típica de demanda" —la suma de todo lo que conectamos al sistema— tuvo históricamente su pico máximo a las 22, siendo el tiempo en que la gente volvía a sus casas, encendía las luces y ponía a funcionar electrodomésticos del hogar. Sin embargo, advierte que en los últimos años se fue modificando el dibujo que traza el monitoreo diario de CAMMESA, la administradora del mercado eléctrico mayorista.
Estima que hace una década se empezó a dar un corrimiento en el consumo máximo de energía: “Los informes del 2007 hasta la fecha muestran que el pico se fue corriendo a las 15 y que es mucho mayor que en la noche”. Y sitúa entre las causas a la "demanda confort", impulsada por el acceso y uso intensivo de equipos de climatización como los aires acondicionados para mantener condiciones interiores a salvo de las temperaturas externas, lo que tensiona las redes eléctricas.

En Argentina hay cerca de 16 millones de usuarios residenciales según el último censo, que representan cerca de la mitad del consumo, que complementan oficinas, comercios e industrias. "Todo el sistema eléctrico —generación, líneas de alta tensión, líneas de distribución, transformadores— tiene que abastecer esa demanda de potencia”, apunta Stella.
En ese punto hace una distinción importante para tomar dimensión: potencia no es lo mismo que energía. "La potencia es la cantidad de artefactos enchufados al mismo tiempo; mientras que la energía es el tiempo que están prendidos que se mide en kilowatt hora. Es decir, podés gastar poca energía en el mes, pero si a las tres de la tarde prendés cuatro aires juntos, exigís mucha potencia. Multiplicado por miles de hogares, termina por estresar el sistema aguas arriba para abastecer tanta demanda junta".
Para entender la magnitud, el especialista aporta números y ejemplos: "En un día de calor extremo, la demanda a las tres de la tarde puede alcanzar los 26.110 megavatios de potencia, mientras que a la noche baja a 23.500. Esa diferencia de casi 3.000 megas es como tener que poner en marcha la capacidad de nueve centrales como Atucha solo para cubrir el excedente de la siesta".
Subsidios y educación energética
El especialista vincula el cambio en la curva de demanda con la política de subsidios que sitúa en 2005. Según su lectura, la compensación en el costo de la electricidad dejó dos herencias: más aires acondicionados baratos con una modificación de hábitos. "El abaratamiento de los equipos incentivó la compra en los últimos años, pero dejó de lado el criterio de consumo, porque lo normal pasó a ser que si me puse en gastos por un aire, lo prendo porque no voy a pasar calor, más allá de lo que llegue de luz"
Stella prevé que el consumo puede empezar a ordenarse cuando el precio “entre al bolsillo”, pero mientras tanto plantea que el sistema de medición no ayuda para que la transición sea menos caótica. "Vos consumís ahora porque tenés calor… pero la factura te va a llegar en dos meses, con los aumentos acumulados, el consumo más alto y posiblemente sin subsidios".
Fuente: El Litoral
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