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Un santafesino recreó la acústica del Cabildo en la sanción de la Constitución de 1853

Lautaro Musolino, estudiante de Ingeniería de Sonido logró reconstruir el paisaje sonoro de la sala colonial donde se debatió la Carta Magna...

Lautaro Musolino, estudiante de Ingeniería de Sonido logró reconstruir el paisaje sonoro de la sala colonial donde se debatió la Carta Magna nacional. A través de la arqueoacústica, su investigación permite "escuchar" el pasado y abre nuevas puertas para recuperar la memoria 
auditiva del patrimonio del país.

El eco de las voces que forjaron la República parece haberse disipado bajo el peso del tiempo. Sin embargo, ¿qué pasaría si se pudiera viajar al pasado y adentrarse en el icónico cuadro de “Los Constituyentes del 53”? Imaginar de qué manera resonó el vibrante y persuasivo discurso de Juan Francisco Seguí en aquel recinto colonial ya no es solo un ejercicio de imaginación, sino una hazaña científica.

Para dar respuesta a este fascinante interrogante, Lautaro Musolino, un estudiante de Ingeniería de Sonido de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), emprendió una ambiciosa investigación. Su tesis de grado se enfoca en la arqueoacústica, una innovadora disciplina interdisciplinaria que estudia el fenómeno sonoro en aquellos espacios patrimoniales históricos que ya no existen o fueron demolidos.

Esta rama técnica cobró enorme notoriedad internacional tras el incendio de la Catedral de Notre Dame, cuando los expertos descubrieron que los antiguos materiales del templo cumplían una función acústica esencial. Con esa misma premisa, el trabajo de Musolino busca recuperar la dimensión sonora de la época colonial argentina, tomando como punto de partida la sesión del 20 de abril de 1853.

El desafío de reconstruir el Cabildo

El histórico edificio del Cabildo de Santa Fe, situado donde hoy se erige la Casa de Gobierno, fue construido alrededor de 1660 y demolido en 1909. Para recrear virtualmente la sala capitular, Lautaro consultó el Archivo General de la Nación y dialogó con arqueólogos e historiadores locales, como Gabriel Coco, Luis María Calvo y Ana María Cecchini de Dallo, buscando entender su arquitectura.

Uno de los mayores obstáculos fue la falta de planos precisos de 1853. El documento más cercano era un acta de 1787, que ni siquiera era un plano original, sino una propuesta de obra. "A la hora de tomar decisiones sobre la simulación acústica y la geometría del espacio, necesitaba validar cada reconstrucción con profesionales", explica el estudiante tras dos años y medio de exhaustiva labor.

¿A qué sonaban los materiales coloniales?

La simulación acústica requiere conocer la geometría de la sala y las propiedades de sus materiales. La bibliografía mundial detalla elementos como vidrio o cemento, pero no hay registros del adobe del litoral santafesino. Frente a esto, Musolino tuvo que investigar cómo fabricar y medir las propiedades de estos materiales de tierra para lograr una reconstrucción sonora verdaderamente fiel.

Junto al ingeniero Nicolás Losa, del grupo Tierra Madre de la UTN, elaboró probetas de adobe, tapia y revoque basándose en la composición de la Casa del Brigadier. Luego, en el Centro de Investigaciones de Acústica y Luminotecnia de la Universidad Nacional de Córdoba, Lautaro realizó las mediciones experimentales de absorción acústica utilizando un sofisticado tubo de impedancia.




Un premio internacional y el futuro del patrimonio

Este desarrollo específico de materiales lo llevó a participar del Congreso de la Federación Iberoamericana de Acústica en Lima, Perú. Allí compitió con estudiantes de Brasil, Chile y otros países, muchos con fuerte respaldo económico. Para su sorpresa, Lautaro obtuvo el premio al Mejor Trabajo de Estudiante, un reconocimiento enorme para un proyecto gestado a pulmón y apoyado por otros científicos.

"El valor de este trabajo está en que permite generar una base de datos de materiales acústicos propios del litoral argentino y de Sudamérica", destaca Musolino.

Sus hallazgos trascienden a su tesis y abren la puerta a futuras investigaciones sobre la arquitectura colonial de toda la región, donde otros cabildos del antiguo virreinato también aguardan por recuperar su voz perdida.




El cierre de una etapa

Hoy, a un paso de recibirse, Lautaro sueña con estudiar la acústica del convento de San Francisco o el Teatro Municipal. Su trabajo sobre 1853 culminará con una "auralización", un proceso de ingeniería que permitirá experimentar auditivamente la sala capitular simulando el ingreso durante el discurso de Seguí.

Así, el pasado dejará de ser una simple imagen silenciosa en un lienzo para convertirse en una experiencia inmersiva, devolviéndole el sonido a nuestra propia historia y acercándonos a la pasión de aquellos constituyentes.

Fuente: El Litoral