Después de 250 años lejos de la tierra donde fue instalada y utilizada en las reducciones, la primera imprenta jesuítica volvió a ocupar un ...
Su exhibición, acompañada por una representación de música barroca a cargo del Coro Ultra Tempus, marcó ayer la apertura del Simposio Legado Cultural Guaraní Jesuítico, en el Teatro de Prosa del Parque del Conocimiento.
La histórica pieza fue la antesala a dos jornadas que reúnen a investigadores, especialistas y referentes de Argentina, Paraguay y Brasil, con el desafío de volver la mirada sobre un período importante de la historia regional y, al mismo tiempo, interrogar qué parte de aquel legado permanece vigente en el presente.
La presencia de esta pieza adquiere especial relevancia por su relación directa con uno de los procesos culturales más trascendentes desarrollados en las antiguas misiones. La Compañía de Jesús comenzó la fundación de los primeros pueblos reduccionales en 1609 y ya en 1630 existen documentos que dan cuenta de pedidos realizados por los jesuitas del Río de la Plata para conseguir una imprenta.
Fue a fines del siglo XVII, en la reducción de Nuestra Señora de Loreto, donde el padre Juan Bautista Neumann, de origen austríaco, las traducciones del padre José Serrano, de origen español, y el trabajo conjunto con los guaraníes permitieron construir una prensa y fundir distintos tamaños de tipos móviles metálicos. En 1700 se logró poner en funcionamiento la imprenta e imprimir los primeros libros, convirtiéndose en la primera imprenta del territorio rioplatense y, de acuerdo con la tradición histórica misionera, en la primera de Sudamérica.
La imprenta fue móvil y funcionó en Nuestra Señora de Loreto, Santa María la Mayor y San Francisco Javier entre 1700 y 1727, año en que se imprimió el último ejemplar. Allí se produjeron textos religiosos y doctrinales, vocabularios, catecismos, calendarios y libros vinculados con la astronomía, publicados en guaraní, castellano y latín. El proceso también significó un cambio trascendental para la lengua guaraní, que hasta entonces era fundamentalmente oral y que, con el trabajo de los pueblos originarios y los religiosos, ingresó al universo de la escritura y los libros.
Uno de los incunables producidos en este contexto fue “Explicaciones del Catecismo en lengua guaraní”, impreso en 1724 en la reducción de Santa María la Mayor, escrito por el grabador de las Misiones Nicolás Yapuguay bajo la dirección del padre Restivo.
Fue a fines del siglo XVII, en la reducción de Nuestra Señora de Loreto, donde el padre Juan Bautista Neumann, de origen austríaco, las traducciones del padre José Serrano, de origen español, y el trabajo conjunto con los guaraníes permitieron construir una prensa y fundir distintos tamaños de tipos móviles metálicos. En 1700 se logró poner en funcionamiento la imprenta e imprimir los primeros libros, convirtiéndose en la primera imprenta del territorio rioplatense y, de acuerdo con la tradición histórica misionera, en la primera de Sudamérica.
La imprenta fue móvil y funcionó en Nuestra Señora de Loreto, Santa María la Mayor y San Francisco Javier entre 1700 y 1727, año en que se imprimió el último ejemplar. Allí se produjeron textos religiosos y doctrinales, vocabularios, catecismos, calendarios y libros vinculados con la astronomía, publicados en guaraní, castellano y latín. El proceso también significó un cambio trascendental para la lengua guaraní, que hasta entonces era fundamentalmente oral y que, con el trabajo de los pueblos originarios y los religiosos, ingresó al universo de la escritura y los libros.
Uno de los incunables producidos en este contexto fue “Explicaciones del Catecismo en lengua guaraní”, impreso en 1724 en la reducción de Santa María la Mayor, escrito por el grabador de las Misiones Nicolás Yapuguay bajo la dirección del padre Restivo.
Imprenta que volvió a Misiones
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la presentación de la primera imprenta guaraní-jesuítica, que quedó en exhibición en la Biblioteca Pública de las Misiones.
La llegada de la pieza representa la concreción de una gestión que se extendió durante años y que fue celebrada como un hecho de fuerte valor simbólico para la provincia. La presidenta del Parque del Conocimiento, Claudia Gauto, destacó que el espacio constituye un ámbito especialmente significativo para albergarla. La exhibición se acompaña con material didáctico producido por la propia biblioteca para que estudiantes y visitantes puedan comprender cómo era la vida en las reducciones y el contexto histórico en el que funcionó aquella imprenta.
La propuesta podrá visitarse durante el horario habitual de atención de la biblioteca y, en principio, permanecerá allí hasta fin de año, aunque ese plazo todavía debe definirse. “Es un honor para nosotros poder ser sede del simposio”, señaló Gauto, quien remarcó también que la infraestructura del Parque del Conocimiento permite articular la investigación y la reflexión histórica con distintas expresiones artísticas.
Como parte de la jornada, el Ballet Folclórico del Parque del Conocimiento ofreció por la tarde una presentación inspirada en el universo guaraní-jesuítico. Luego fue el turno del ensamble del Taller de Arpas Formar Arpegios y el grupo institucional Sonidos del Norte Grande de Educación y Cultura de Formosa. Para el cierre se presentará la Orquesta y el Coro de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM).


