Los Puertos del Río Negro. Chaco.
La vía de comunicación en un principio de la Colonia Resistencia, fue el río Negro. En una referencia de principios del siglo pasado cuenta que sobre el Rio Negro existían puertos hoy inexistentes.
El más importante fue el Puerto San Femando, donde hoy está ubicado el Club de Regatas Resistencia y donde arribaron los colonos Italianos fundadores de la ciudad, a 18 km. De la desembocadura.
El más importante fue el Puerto San Femando, donde hoy está ubicado el Club de Regatas Resistencia y donde arribaron los colonos Italianos fundadores de la ciudad, a 18 km. De la desembocadura.

Siguiendo aguas arriba los puertos se llamaban:
Puerto Dellamea a 23 km.
Puerto Bergagno a 27 Km.
Puerto Vicentini a 30 km.
Puerto Nuevo a 36 Km.
Puerto Cozzarolo o Puerto Tirol a 38 Km.
Puerto Bovis a 41 Km.
Puerto Liva a 45 Km.
Según esta descripción se nota la importancia del río Negro, antiguamente, como vía navegable, está dada por la gran cantidad de puertos fluviales que daban salida a los productos de la región a través de sus aguas.
Alrededor de estos puertos con el correr del tiempo se levantaron colonias, que luego se constituyeron en pueblos o ciudades, se levantaron fábricas.
Así es que por el Río Negro comienza la historia de la ciudad de Resistencia y pasa a tener un valor fundamental en sus comienzos. Por su curso cuando era navegable y libre. Un contingente de inmigrantes Italianos, colonizo nuestro incipiente pueblo de Resistencia, en una epopeya, que nos dio identidad y origen.
En los veranos tórridos de nuestro Chaco, era un bálsamo, para nuestra necesidad de refrescarnos, en sus playas del Club de Regatas o en el Balneario Municipal. Generoso, nos ofrecía sus encantos y nos regalaba su hábitat para colmar nuestros placeres.
Si en cualquier lugar del mundo un río que atraviesa la ciudad es una bendición divina y una atracción única y más este, el nuestro que es de una belleza inconmensurable.
Lo que no entiendo es por qué te dejaron inerte, a punto de morir, solo te quedan tus ojos abiertos, como pidiendo ayuda desesperadamente y del otro lado solo en contras al verdugo. De aquel ayer, a vuestra triste realidad. Vos lo diste todo, nosotros solamente aportamos: destrucción, desidia, indiferencia y lo peor intolerancia, ante tus caprichos de inundación. Tu presente de aguas servidas y camalotes por doquier, me provocan una pena, imposible de graficar. Lo que sí puedo expresar es que no me voy a preocupar más, me voy a ocupar. Espero que las autoridades competentes no pierdan un minuto en su recuperación. Espero que su final no sea el mismo que corrió su hermano menor el Riacho Arazá.
Por Rolando Pérez Beveraggi
Historiador.
Historiador.
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