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SECCIONES

Avanza El Niño: anticipan lluvias irregulares y temperaturas levemente superiores

Durante abril se proyecta un escenario climático variable, con contrastes en precipitaciones y temperaturas levemente superiores en el marco de una transición hacia El Niño.


Durante abril de 2026, los principales modelos climáticos comienzan a consolidar un escenario de variabilidad marcado, con diferencias regionales muy claras tanto en lluvias como en temperaturas. Esta configuración responde, en parte, a un contexto de transición entre condiciones neutras y una probable evolución hacia un evento El Niño.

Los mapas de anomalía mensual muestran un patrón que rompe con la homogeneidad típica de esta época del año. Mientras algunas regiones podrían recibir aportes hídricos superiores a lo normal, otras enfrentarían déficits significativos, generando contrastes importantes.

En este marco, el análisis no solo debe centrarse en las variables meteorológicas, sino también en sus implicancias productivas, especialmente en un momento clave para la campaña agrícola en gran parte del país.

Lluvias muy contrastantes: excesos en el este y déficit en el centro-norte

El comportamiento de las precipitaciones durante abril muestra una señal clara de disparidad regional. Las anomalías positivas se concentran principalmente sobre el este del país, abarcando sectores del Litoral, noreste de Buenos Aires y áreas cercanas al Río de la Plata. En estas zonas, los acumulados podrían ubicarse por encima de los valores normales, con eventos que, en algunos casos, podrían ser intensos.

El centro-norte argentino presenta un patrón deficitario más marcado. Regiones como Santiago del Estero, Chaco y parte del NOA muestran anomalías negativas que podrían traducirse en lluvias por debajo de lo habitual. Este comportamiento no es menor, ya que abril suele ser un mes clave para consolidar perfiles de humedad de cara a la campaña fina.

Desde el punto de vista agropecuario, este escenario plantea desafíos diferenciados. En el este del país, los excesos hídricos podrían complicar las labores de cosecha, generando demoras y potenciales pérdidas de calidad. Por otro lado, en el centro-norte, la falta de lluvias podría limitar la recarga de humedad en el suelo, condicionando las decisiones de siembra de trigo y otros cultivos de invierno.

Temperaturas levemente superiores y contexto de transición climática

En cuanto a las temperaturas, el panorama es menos extremo pero igualmente relevante. Predominan anomalías levemente positivas en gran parte del territorio nacional, lo que indica registros algo superiores a los promedios históricos para abril. Estas diferencias no serían particularmente intensas, pero sí suficientes para influir en la dinámica de los cultivos.

Las temperaturas más elevadas pueden acelerar procesos fenológicos, especialmente en cultivos que se encuentran en etapas finales. Esto, combinado con un régimen hídrico irregular, puede generar heterogeneidad en los rindes y en la calidad final de la producción, indica el sitio Meteored.

Este comportamiento térmico se da en un contexto de transición del sistema climático global, con señales que sugieren una evolución hacia un evento El Niño en los próximos meses. Aunque abril aún no reflejaría plenamente ese patrón, ya comienzan a observarse algunas características compatibles, lo que obliga a un seguimiento constante de cara a la campaña fina.

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