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Piribebuy. La ciudad heróica del Paraguay

Piribebuy es una ciudad histórica ubicada en el departamento de Cordillera, a 73 kilómetros de Asunción. Se sitúa sobre la ruta Rogelio R. ...



Piribebuy es una ciudad histórica ubicada en el departamento de Cordillera, a 73 kilómetros de Asunción. Se sitúa sobre la ruta Rogelio R. Benítez que une la Ruta PY02 en el km 63 con la Ruta PY01 en el km 64.


Durante la Guerra de la Triple Alianza (de la Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay), Piribebuy se constituyó en Tercera Capital de la República.
 
El ejército invasor cercó el pueblo: eran 20.000 aliados contra 1600 defensores y unas 100 mujeres (a las que aún se recuerda como «las Heroínas de Piribebuy»). Al amanecer del 12 de agosto, previo bombardeo, se inició el ataque de la plaza principal (donde se encuentra la iglesia), que duró cinco horas.

El Archivo Nacional de la República, que había sido traído desde Asunción, fue sacado a la calle y gran cantidad de documentos históricos fueron quemados en la plaza. El remanente (el mayor porcentaje) fue llevado a Brasil.


Un hospital con ventanas y puertas tapiadas, y en su interior 600 heridos de guerra más las enfermeras, ardía en llamas el 12 de agosto de 1869, durante la Batalla de Piribebuy de la Guerra de la Triple Alianza (1864–1870). Era el Hospital de Sangre, en el que aún después de un tiempo de haberse producido el incendio, provocado por las tropas aliadas, se seguía oliendo carne quemada, e incluso restos de piel permanecían pegados a la pared. Según testimonios también se encontraron arañazos en las paredes y puertas, reflejando así la desesperación con la que los cientos de enfermos encerrados buscaron la salida para escapar de aquel infierno asesino.

En aquel tiempo, el general brasileño Juan Manuel Mena Barreto cayó muerto luego de que un certero disparo del mitã′i Gervasio León –niño paraguayo francotirador– lo alcanzara. De ahí, la furia del Conde D′Eu se encendió más que nunca.


La primera víctima de la ira del conde fue el comandante paraguayo Pedro Pablo Caballero, quien al no pronunciar palabra alguna de rendición fue degollado y su cabeza rodó hacia los pies de su esposa que presenció el hecho, recuerda Rubiani.

No contento, el conde siguió averiguando dónde había más gente con vida y fue allí cuando le avisaron de la existencia de un acto oficial en donde estaba el maestro guaireño Fermín López, a quien también mandó degollar con sus dos alumnos al lado.


"Por último le hablaron del Hospital de Sangre. Dio la orden y fue quemado, y los que intentaban salir a punta de bayoneta entraban nuevamente”, relata Miguel Ángel Romero, encargado del Museo Pedro Pablo Caballero.


Es ahí, reflexiona, donde las cosas de la guerra tienen su propia lógica. “Cuando uno ve a su jefe tan fuera de sí en el afán de satisfacer o calmar su furia, la soldadesca o subordinados que no tienen capacidad de raciocinio o discernimiento, extreman las medidas de represión y a raíz de ello incendiaron el hospital”, refiere Rubiani.
 
No solo paraguayos murieron allí. En el hospital también estaban heridos de las fuerzas aliadas. Los soldados que cumplieron la directiva del Conde D′Eu olvidaron eso y sin temblarles el pulso quemaron vivos a todos, incluso a los niños.