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La Compañía de Jesús en Santa Fe - 1ra. Parte

LA COMPAÑIA DE JESUS EN SANTA FE. 1° Parte Fracasado el régimen de encomiendas como método para someter e incorporar al aborigen a la v... Fracasado el régimen de encomiendas como método para someter e incorporar al aborigen a la vida en paz con los españoles, parecía no caber otro expediente que el que propiciaba el uso de la fuerza y de las armas

LA COMPAÑIA DE JESUS EN SANTA FE. 1° Parte

Fracasado el régimen de encomiendas como método para someter e incorporar al aborigen a la vida en paz con los españoles, parecía no caber otro expediente que el que propiciaba el uso de la fuerza y de las armas. De hecho se recurrió a ellas desde un principio y en muchas oportunidades, no obstante las directivas en contrario que permanentemente llegaban a España. 

Sin embargo, hubo un ensayo que demostró hasta tal punto que era el camino correcto para lograr la supervivencia de las razas originarias de América, que pronto encontró la resistencia y oposición de aquéllos que predicaban su exterminio. Este ensayo fue el de las reducciones de la Compañía de Jesús.

Los padres jesuitas, religiosos de aguda inteligencia, intensa preparación y acendrado espíritu apostólico, pronto comprendieron que el éxito de la misión evangelizadora, se basaba fundamentalmente en aislar los pueblos reducidos de la órbita de las autoridades civiles y del mal ejemplo de los españoles llegados a tierras americanas. Más, para no violar las ordenanzas que disponían obligatoriamente el repartimiento de todos los pueblos indígenas en las encomiendas, idearon el expediente de encomendar sus Reducciones en “Cabeza del Rey”. De tal manera, el monarca de turno resultaba ser el encomendero de cada una de las reducciones. Las autoridades civiles no tenían así mayor injerencia en esos pueblos que dependían directamente de la Corona.

Los Jesuitas respetaron también los usos y costumbres de los indios, siempre que no estuvieran reñidos con la religión y la moral cristiana. Reconocieron el espíritu comunitario que imperaba prácticamente en todas las naciones aborígenes americanas; las tierras pertenecían a los pueblos en común y eran trabajadas también en forma comunitaria, sólo la vivienda y los bienes domésticos resultaban de propiedad familiar.

Las autoridades locales o Cabildos se integraban con naturales del pueblo, respetándose en su elección la jerarquía de sus jefes o caciques.

De tal manera los indios no se sentían avasallados y menos esclavizados, sino por el contrario dueños de su vida, de su destino, seres humanos libres y sujetos solamente a sus autoridades naturales y al rey.

Los padres misioneros tenían la autoridad religiosa, dependiendo a su vez del Provincial respectivo y del Superior de la Orden. El fin Evangélico primaba sobre los demás objetivos y era el motivo central de la acción misionera.

Aunque no ejercían la autoridad civil, los misioneros tenían gran ascendiente y autoridad moral sobre la comunidad indígena y nada se hacía sin ser consultados. Era si se quiere, una autoridad paternal, pero no institucionalizada; su tendencia debía ser declinante a medida que fueran surgiendo hombres capacitados para desempeñar las funciones del gobierno civil.

Fuente:
Dr. Bernardo E. Alemán. La Herencia Jesuítica en Santa Fe. El Litoral y Gobierno de Santa Fe.
Foto: Una de las primeras versiones del sello de la Compañía de Jesús (Iglesia del Gesú, Roma). El trigrama "IHS", comprendido por las tres primeras letras griegas de "IHΣOYΣ" (Jesús).

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