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Santa Fe: El Museo "Casa del Inmigrante" en San Agustín.

En Colonia San Agustín, a 27 kilómetros de Santa Fe, un museo exhibe objetos y herramientas usadas para las tareas agrícolas y vida c...

En Colonia San Agustín, a 27 kilómetros de Santa Fe, un museo exhibe objetos y herramientas usadas para las tareas agrícolas y vida cotidiana. Puede ser visitado por escuelas y particulares, previamente concertado.

Las historias de inmigrantes siempre son recordadas por los propios protagonistas o sus descendientes, a partir del relato oral de sus vivencias, anécdotas y enseñanzas que quedaron en las familias, y en menor medida se hace referencia a los objetos que se conservan de las épocas en que ellas vivieron.

Un descendiente de inmigrantes suizos, confeso admirador de aquellos que decidieron dejar su tierra natal, con todos los sacrificios y riesgos que esa determinación traía aparejada, quiso ofrecer a la comunidad un ámbito donde uno puede volver al pasado y experimentar la sensación de entrar en un típico hogar de una familia agrícola del siglo XIX en nuestra región.>

José María Eberhardt -"Pepe para todo el mundo", aclaró cordialmente- hizo realidad un sueño que tenía pendiente: crear el Museo Casa del Inmigrante, como una forma de homenajear a estas familias que tanto trabajaron por prosperar en tierras argentinas. "Tengo 75 años y realmente no quería irme sin inaugurarla, y ahora es una tarea cumplida", confesó a De Raíces y Abuelos, luego de haberlo inaugurado oficialmente el 24 de noviembre de 2006, en Colonia San Agustín, departamento Las Colonias, a 27 kilómetros de nuestra ciudad, por la Ruta Nacional N° 19.>

Eberhardt confesó que "durante mi niñez pude compartir algunos años con mis abuelos: primero con el materno en San Jerónimo Norte, para hacer la escuela primaria. Siempre recordaba su niñez en Suiza, de donde había venido cuando tenía 7 años. Quizás también más recordaba su adolescencia en la pampa gringa".>
Como él falleció -continuó- y tuve la mala suerte de quedar huérfano de madre cuando tenía 13 años, me fui a vivir con mi abuelo paterno, también inmigrante, pero que había llegado a la Argentina al nacer. Fue un hombre sabio porque cuando analizo todo lo que me enseñó, cómo se comportaba, cómo se conducía y veía que la amplia cultura que tenía la había aprendido de la vida. Todo eso lo volcaba hacia mí. Me pedía que lo acompañara a sus establecimientos, como la herrería en donde trabajaba y me enseñó el oficio.>

Extraordinario mérito:

Eberhardt reconoció que tiene una imagen muy especial de sus abuelos, y con el correr del tiempo llegó a la conclusión de que no eran así sólo sus abuelos, sino que se trataba del perfil del inmigrante, la manera de ser de ellos. Advirtió que "esos inmigrantes vinieron a hacer un gran esfuerzo, a trabajar, sin ningún tipo de límite. Fundamentalmente, trajeron la cultura del trabajo, e incorporaron en sus tareas a los nativos, a los que les fueron enseñando y disciplinando en el trabajo".
Y agregó que "en 1890, en Argentina se sembraron 800.000 hectáreas de trigo con el arado doble y los inmigrantes solos no lo podrían haber hecho sin la ayuda de otra gente. Les infundieron un amor a la tierra que los nativos no tenían y recién ahí vieron lo que la tierra les podía dar, que con el trabajo podían ir progresando".>

Aseguró que "analizando a través de los años todo esto, siempre pensé que seguimos estando en deuda con nuestros inmigrantes en general, sin tener en cuenta la procedencia, porque todos tienen un extraordinario mérito. A todos les debemos un homenaje pero en mi caso, en 1980, nació una nueva historia. Entonces, adquirí un campo en San Agustín, donde estaba viviendo Luis Erba y su esposa, Irma. Era un matrimonio sin hijos, gente mayor".>

Eberhardt se interesó por el pasado de aquel campo e investigó que, en la época de la colonización, a esas tierras llegó el abuelo de Erba, Juan, con su familia desde el Piamonte italiano, a quien le sucedió luego de su fallecimiento su hijo Ramón. Éste había fallecido muy joven y quedó la viuda con nueve hijos. Con el correr del tiempo, los hijos se fueron casando y finalmente quedó en aquellos campos Luis Erba.>

Tres generaciones:

En 2000, aquel matrimonio falleció y José María Eberhardt decidió que en aquella propiedad no debía vivir nadie más en forma permanente sino que debía convertirse en un museo.

Explicó que "durante 130 años, en esa misma casa, vivió una misma familia a través de tres generaciones. Entonces, decidí que esa propiedad se convirtiera en el Museo Casa del Inmigrante. Inicié los trámites ante el Registro Nacional de Marcas, y en el rubro 41 (muestras y museos) registré la marca Museo Casa del Inmigrante".>

La idea se vio completada con un "hobby" de este emprendedor: poner en valor su colección de máquinas y herramientas de labranza. Tras reconocer que siempre tuvo una especial atracción hacia las máquinas antiguas, al haber sido elementos de trabajo de los inmigrantes, recordó que decidió apurarse para ponerlas en condiciones, de manera de poder exponerlas en la casa.>

Fue así como surgió el Parque de Herramientas Antiguas que se pueden apreciar en los alrededores de la casa, que incluye tractores, arados y otros elementos de trabajo, de los más diversos.>

Con la colaboración de un arquitecto para la organización de la casa y de la museóloga Graciela Pérez Darriba, que ambientó la casa y ensambló sus partes para que los elementos estuvieran expuestos correctamente, finalmente quedó inaugurado el museo.>

Plena naturaleza:

José María Eberhardt destacó que -junto a ese campo- existe una reserva ecológica de cuatro hectáreas compuesto por algarrobos, aromos, curupíes y talas, que son las especies autóctonas que más abundan. Ese monte es virgen -aseguró- y no dejo que se use ni un herbicida para combatir la maleza, sino que convive con las plantas y hacen el equilibrio ecológico. Además, remarcó que hay gran cantidad de aves como zorzales, calandrias, cardenales, horneros, benteveos, pájaros carpinteros.
Y continuó: "En ese monte se instaló la familia Erba, en la esquina sureste. En ese lugar está señalizado el sitio donde ellos tuvieron el primer rancho de barro y paja. A diez metros quedan los restos del pozo de balde, que está desmoronado porque no tenían ladrillos para formarlo. Sin duda, fue el primer trabajo que hicieron cuando llegaron al lugar, y luego el techo. A 30 metros del pozo todavía se puede observar el lugar donde estaba el jagüel, donde bebían los animales. Con la tierra del pozo de balde y la que sacaron del jagüel fabricaron los primeros ladrillos con que construyeron la casa, a unos 400 metros de ese lugar, y quedó demarcado un camino".>

Visitas programadas:

José María Eberhardt aseguró que el Museo Casa del Inmigrante surgió por iniciativa propia, pero que la Fundación Bica (institución a la que pertenece y de la que es uno de sus fundadores, en 1978), Museos Sin Fronteras del Bica y el Museo Histórico Regional de San Agustín le brindan su apoyo.
Según explicó, el lugar puede ser visitado por las escuelas interesadas en el tema de la inmigración, para que "los niños y adolescentes conozcan cómo vivieron nuestros inmigrantes, con qué elementos tuvieron que trabajar, cuáles fueron los sacrificios que tuvieron que realizar para sortear todos los obstáculos y para que valoricen esa tarea y la transmitan".>

Aclaró que -a través de Fundación Bica, teléfonos (0342) 450-2020 y 455-0326- se irán programando las visitas al museo, que son totalmente gratuitas, ya que "el lugar está al servicio de la comunidad y para difundir lo que para mí es una belleza".>

En relación con los elementos que el Museo Casa del Inmigrante contiene, Eberhardt contó que todo el proceso de recuperación de las maquinarias y herramientas fue bastante largo, porque él se ocupó de la restauración de la mayoría de las máquinas y elementos. Aseguró que es una actividad que le apasiona, porque "cuando termino de armarlas tengo la sensación de que a una cosa muerta le he dado vida".>

Un tractor de 1924 es su pieza que más aprecia: "Lo traje de Necochea, en la provincia de Buenos Aires, y sólo servía para chatarra. Lo desarmé completamente y lo fui restaurando y hoy es una joyita. Tiene una característica no propia para aquella época: el motor es transversal, es decir, cruzado. Además, nunca había visto otro tractor con las ruedas hechas con una estampa (era una sola pieza estampada)", precisó.>

Muchas más atracciones pueden ser descubiertas en el Museo Casa del Inmigrante, ubicado a 27 kilómetros de nuestra ciudad. La visita se puede completar con un circuito que incluye conocer la reserva ecológica del predio, el Museo Regional de San Agustín, la Posta del Bajo y la casa del fundador de la colonia.>

Un lugar para el viajero:

Posta del Bajo.

A 500 metros de la casa donde funciona el Museo Casa del Inmigrante, se ubica la Posta del Bajo, un lugar histórico, el más antiguo de la región.

José María Eberhardt, quien ideó esta iniciativa, aseguró que "la Posta del Bajo es un lugar muy interesante, con una gran historia. Pocos saben que una posta era lo que hoy sería una estación de servicio en una ruta, para que el viajero pueda descansar, recargar combustible, estirar las piernas e ir al baño. En las postas, el viajero tenía una sombra para descansar, siempre había un pedazo de charqui o pan casero para comer algo, y tomaba agua fresca. Si el vehículo tenía alguna avería, tenía los elementos primordiales para sortear el obstáculo e, incluso, tenían algún caballo de recambio".>
También contó que "así era el servicio que prestaba la posta. Posteriormente tenían un maestro de posta, que era un baqueano en la zona que cuando llegaba el viajero que desconocía le indicaba por qué camino tomar".>

Y agregó: "La posta fue declarada lugar histórico y está señalizada. Hay una vieja casa que fue el primer correo que hubo en la zona porque había una línea que venía de Coronda, dejaba correspondencia ahí y seguía para el noroeste. ahí se hacía el cruce de la correspondencia. Formaba parte de la cadena de postas que iba hasta Quebracho Errado, en Córdoba, de ahí, una salía para la ciudad de Córdoba y otra para Santiago del Estero".>

Textos de Mariana Rivera.


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